Por: Silvina San Martín, porta y escritora

Hoy la neblina hizo desaparecer mi río, sus piedras, sus algas y sus pájaros, las campanillas azules de sus orillas y las hermosas garzas blancas con poses de bailarinas. Tengo un romance con el río Grande no es de toda la vida, es reciente cuando por las mañanas cruzo su puente y la neblina envidiosa me lo ha robado, caminar sobre la pasarela no fue lo mismo, envuelta entre la bruma como un fantasma como un sueño borroso frente al abismo. Y en esa ausencia que la niebla impuso, de mi amante que sé que aún respira, solo queda la espera, el tenue pulso, aunque sus aguas no vean mis pupilas. Mas sé que persiste, más allá del mirar, esperando el momento de resucitar, y yo, mañana con la esperanza en flor, aguardaré el regreso de mi gran amor.

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