Javier Milei, viajará hoy a Estados Unidos en lo que será su primer viaje tras su consagración como presidente. El objetivo es iniciar negociaciones formales para conseguir un préstamo en dólares, que permita avanzar con el desarme de Leliq.

El presidente electo viajará con su futuro jefe de Gabinete, Nicolás Posse. También está previsto que suba al avión Luis “Toto” Caputo, quien se está moviendo como el próximo ministro de Economía, aunque todavía no lo confirmó oficialmente.

En medio de algunas versiones con respecto al primer viaje al exterior del presidente electo, se pudo confirmar esta mañana con altas fuentes de La Libertad Avanza. Con todo, el periplo ya tuvo varias contramarchas y fue anunciado y suspendido la semana pasada en medio de dudas con respecto a la conformación del próximo gabinete.

Si bien no está confirmado el itinerario, Milei iría a Nueva York y a Washington (no necesariamente en ese orden). En la capital de EEUU ya tiene organizada una agenda política con el gobierno de EEUU y mantendría reuniones en el Departamento del Tesoro, de Estado y también el Fondo Monetario Internacional. Si bien no está confirmado podría ver a funcionarios de Joe Biden en la Casa Blanca.

Luis Caputo, ex presidente de BCRALuis Caputo, ex presidente de BCRA

El jueves pasado suspendió el viaje que iba a realizar un día después, en medio de cambios en su futuro gabinete. En principio, iba a ser una visita personal y espiritual, a que el objetivo era reunirse con amigos suyos de la comunidad judía y visitar la tumba de Rebe de Lubavitch.

“Primero va a El Ohel a dar las gracias por el lugar que le ha dado Hashem. Eso, será en Nueva York. Después a mantener reuniones de trabajo en Washington”, destacaron desde LLA. El Ohel es el sitio sagrado para la religión judía, donde descansan los restos del Rebe de Lubavitch; “Hashem” en tanto, es el término hebreo que se utiliza para referirse al nombre de Dios (significa, literalmente, “El Nombre”).

El plan de “Toto”

El plan de Caputo, que convenció a Milei, es conseguir dólares frescos que permitan afrontar una eventual liberación del cepo cambiario. El principal peligro es la enorme masa de Leliq, que superan los 23 billones de pesos, que podría generar fuerte presión sobre el tipo de cambio.

En cambio, si el Gobierno consigue fortalecer las reservas del BCRA podría afrontar de manera mucho más cómoda el proceso. A mediados de esta semana ya Posse y Caputo mantuvieron un contacto con técnicos del FMI y el viernes hizo lo propio Milei con la número uno del organismo, Kristalina Georgieva.

En principio, el FMI tendría margen para prestar hasta USD 11.000 millones, que es lo no desembolsado en el acuerdo original de 2018. Esto significa que no debería pedir autorización especial al directorio ni atravesar un proceso demasiado largo para desembolsar. Todo esto debería negociado ser en el marco de un programa mucho más amplio, que principalmente apunte al rápido equilibrio de las cuentas públicas.

Nicolás PosseNicolás Posse

Es posible que el viaje incluya en Washington los primeros encuentros formales con autoridades del Tesoro americano y de la Casa Blanca. El propio Milei adelantó ni bien ganó la segunda vuelta que Estados Unidos seria su primer destino internacional, junto a Israel (más complicado por la guerra contra el grupo terrorista Hamas). Además, no habría que descartar la búsqueda de fondeo entre bancos y fondos de inversión de Wall Street que estén dispuestos a financiar esta nueva transición política de la Argentina.

El plan de Caputo implica un verdadero shock para apurar el repago de las Leliq y despejar el panorama para la liberación de las restricciones cambiarias en un plazo relativamente breve.

Como contraposición, los bancos presentaron una propuesta para abordar el problema de los pasivos remunerados del Central de manera gradual y sin financiamiento externo. El plan consiste en una rebaja gradual de las tasas y un aumento de la demanda de pesos, a partir de un plan de estabilización creíble, que apunte rápidamente al déficit cero.

Esta postura implicaría una suerte de “desarme natural” de Leliq, aunque la propuesta requiere un salto cambiario sustancial, que a su vez permita bajar las tasas de interés. Este proceso llevaría mucho más tiempo (y por lo tanto demoraría la apertura del cepo) y no está exento de riesgos.

El presidente electo quiere visitar la tumba del Rebe de Lubavitch en Nueva YorkEl presidente electo quiere visitar la tumba del Rebe de Lubavitch en Nueva York

Al reunirse con banqueros el viernes, Caputo también dejó en claro que no se está pensando en un esquema compulsivo para afrontar la bomba de pasivos monetarios que emitió el Central. Así descarto un posible Plan Bonex, que en 1989 consistió en transformar todos los plazos fijos en un bono en dólares a diez años.

Más allá de estas negociaciones, también se prepara un sinceramiento del tipo de cambio oficial. El ajuste sería sustancial y saltaría de los $360 actuales a un nivel que podría oscilar entre 650 y 800 pesos. Esto permitiría reactivar el comercio exterior desde otros niveles y al mismo tiempo ir achicando la brecha cambiaria, como escalón previo a la unificación de los distintos tipos de cambio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *