Uno de los polígamos más famosos de América Latina vive en una casa campestre en las afueras de Lima, junto con dos cachorros llamados Taffy y Besito. La familia heptagonal recibió a Infobae Perú para hablar de su último emprendimiento, su religión y su forma de vida. Tres horas de convivencia con una familia como ninguna.
Políglota y anticatólico
Es un mixólogo autoeducado, capaz de citar el origen de cada bebida que prueba y ofrece; un chef gourmand, políglota y anticatólico; un autodidacta erudito, cuyo último test de inteligencia arrojó 198 puntos; un emprendedor que levantó una boutique de lencería y una línea de productos artesanales; un panelista digital con seguidores millennials; un obseso por la etimología, cuyo concepto ideal de pareja es la simbiosis entre la esclava y el paladín.
Infancia católica y juventud atea
Badani es el apellido materno de Ricardo Ruiloba, hijo de Luis María Ruiloba y Teresa Badani. El matrimonio se quebró cuando él tenía tres años y es probable que eso haya producido un cataclismo en la casa, al punto de sepultar el Ruiloba para siempre. No habla mucho de su infancia, pero creció en una familia católica a rajatabla. De chico devoraba clásicos; libros de filosofía, física o matemática; estudiaba la Biblia. Sus amigos del colegio Champagnat de los Hermanos Maristas imaginaban que su único destino sería vestir una sotana. Obtuvo medallas y diplomas de Ciencias y Letras de primaria a secundaria, integró la Comisión de Música y Liturgia del Arzobispado Peruano y organizó —calcula— unos 127 grupos parroquiales
Acusado y expulsado de Chile
A inicios de los 90, Badani se marchó a Chile con cuatro esposas, dos de las cuales todavía integran la familia. En ese país devino en asesor informático de Apple, pero antes ya había trabajado en una petrolera y en su microempresa de software para PCs. Vivían en un rancho a dos horas al sur de Santiago —que luego vendió para adquirir esta casa señorial en el pasaje Los Plátanos— hasta abril de 1996, cuando efectivos de la División de Delitos Sexuales irrumpieron en la vivienda y los acusaron de integrar una secta sadomasoquista.
Todo quedó registrado en videos. A ellas las golpearon para que se declaren como víctimas de trata. A él lo esposaron y lo ataron a una silla. Badani recuerda que, mientras a otro de los intervenidos le contraían los testículos, se dirigió a uno de los policías y se jugó una última carta: “Puedes hacer lo que quieras, ahora mismo —le dijo—. Pero si las tocas, olvídate que existes y de tu familia”. El efectivo no hizo nada más. El gurú se jacta de ese juego psicológico. Fueron deportados sin cargos.
La muerte, una vieja amiga
“Lo único que proyecto es seguir viviendo. Yo vivo al día, cada día de forma plena. Ese es el secreto. Si en este minuto me dices: Ricardo, por tu problema cardíaco de nacimiento te quedan quince minutos de vida, seguiría haciendo lo que estoy haciendo. Lo más que haría es llamar a las chicas y despedirme de todas. La muerte es una vieja amiga y le he visto la cara muy de cerca. No es tan fea como la pintan. La muerte viene, te abraza y te dice: es tiempo de descansar. Y si la abrazas, mueres en paz, sin caos”.