María de los Ángeles Solís, madre de Felipe, contó cómo continuará la recuperación del menor que fue trasladado al Hospital Garrahan. Los estudios revelaron que el niño tiene un neuroblastoma.

La historia de Felipe, el nene de dos años al que le descubrieron un cáncer avanzado mientras estaba de vacaciones en Florianópolis, empieza a ver una luz al final del túnel. Ayer logró ser trasladado al Hospital Garrahan, donde continuará con su tratamiento, y la familia reveló qué es lo que esperan de acá en adelante.

María de los Ángeles Solís, la mamá del menor, publicó una serie de videos en sus redes sociales, donde adelantó cómo es el proceso que se viene, como también dejaron en claro que suspendieron todas las colectas que tenían activas.

«Estoy muy agradecida por todas las oraciones, por la preocupación de todos, por la cantidad de mensajes y de cadenas de oración que tengo por mi bebé, que es lo único que vamos a seguir necesitando a partir de ahora. Ya estamos acá, estamos cubiertos con la obra social, que estamos muy agradecidos, por ustedes, así Felipe pudo tener ese avión sanitario y poder estar acá ya en Buenos Aires», señaló la madre del menor.

Y agregó: “Él llegó estable. Es un guerrero, mi gordo, lo admiro con todas mis fuerzas. Solo pedirles, gente, que recen, que nos den fuerza para poder afrontar este tratamiento, que es largo, no es fácil”.

La historia de Felipe se conoció en los últimos días después de que su familia comenzó con una campaña para poder conseguir un transporte sanitario que lleve al niño desde la ciudad balnearia brasileña hasta Buenos Aires.

Todo comenzó el pasado 24 de enero cuando el papá del niño, Iván, viajó junto a sus dos hijos desde Resistencia hasta Florianópolis para pasar unos días de descanso en la costa brasileña. De camino, Felipe mostró rechazo a la comida, a excepción del helado, y falta de energía. Al llegar, los síntomas empeoraron: irritabilidad, inapetencia y estreñimiento persistente. Fue atendido primero en la Unidad de Pronto Atendimento, donde atribuyeron el cuadro a un problema gastrointestinal, pero ante la falta de mejoría, una radiografía evidenció una “mancha negra” en el abdomen atribuida inicialmente a materia fecal retenida.

El médico de guardia, al no quedar conforme con ese diagnóstico, recomendó estudios de mayor complejidad en el Hospital Infantil Joana de Gusmão, situado en el barrio Agronómica, a 24 kilómetros de la playa donde la familia esperaba disfrutar de unas vacaciones. Allí, los análisis revelaron la presencia de una “mancha” en el tórax; sospecharon neumonía y decidieron internar a Felipe junto a su padre. Esa misma noche, ambos pasaron a terapia intensiva por la sospecha de un tumor torácico.

Finalmente, descubrieron varios tumores en el tórax, en la médula espinal y en los huesos orbitales. Uno de ellos, en la médula, fue identificado como neuroblastoma, una patología que afecta principalmente a menores de cinco años.

El neuroblastoma es un tumor maligno y de rápido desarrollo, que es conocido como uno de los tumores sólidos más frecuentes en la infancia. Se origina en las células nerviosas inmaduras del sistema nervioso simpático, con mayor frecuencia en las glándulas suprarrenales, aunque puede desarrollarse también en el abdomen, el cuello, el tórax o la pelvis.

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