No se trata solo de cantidades o especias,
porque cada ingrediente habla por sí mismo
es el tiempo que se mide con la paciencia,
y la mente que combina gustos amables,
Mientras la experiencia corta los vegetales.
se mezcla un pensamiento, se dora una sonrisa,
se adereza el recuerdo, se hornea la calma.
Cada plato que se sirve, con calidez de entrega,
lleva en su sabor un pedazo de tu afecto.
No hay mejor detalle, ni bienvenida más sincera,
y una buena manera de compartir la vida,
poniendo el cariño a la vista de todos,
un acto cotidiano, profundo y humano,
transformar lo simple en pura satisfacción,
agasajar a los tuyos con la propia mano
en esencia, una extensión de tu voluntad,
y el amor, sin duda, el ingrediente principal.
Cocinar es amar sin necesidad de decirlo,
llenar la casa con aromas que abrazan,
con hilos invisibles y lazos que te envuelven
y el vapor que se levanta de un plato humeante
un perfume que declara: «Aquí estoy para siempre.»
Silvina San Martín , docente universitaria, poeta y escritora jujeña.