Nuevos testigos y vecinos brindaron más información de dos lugares específicos de Alto Comedero donde buscan más evidencias.
Este miércoles por la tarde, la investigación por los crímenes atribuidos al presunto homicida serial de Alto Comedero avanzó con una nueva etapa clave: se realizaron tareas de excavación en dos puntos del sector 8 de Marzo, en cercanías al barrio San Benito.
Las autoridades confían en que los resultados de estos procedimientos puedan aportar evidencia concluyente para fortalecer la causa.
El fiscal regional Guillermo Beller confirmó que los lugares fueron identificados a partir de nuevos testimonios de vecinos y testigos que siguen colaborando con la investigación. “Estamos cerca de donde él se movilizaba y trasladaba cosas en una carretilla”, señaló el funcionario, en alusión a los movimientos que habría realizado el principal acusado.
Los operativos se centraron en localizar posibles restos genéticos que podrían pertenecer a las víctimas, siguiendo las pistas aportadas por declaraciones de vecinos, testigos y el sobrino del imputado, quien brindó detalles relevantes sobre los movimientos y acciones de su tío.
Matías Jurado tiene 37 años y vive en el barrio Alto Comedero de San Salvador de Jujuy. Fue detenido a fines de julio, luego de que la Justicia encontrara restos óseos, prendas y elementos calcinados en su domicilio, en el marco de una investigación por la desaparición de cinco hombres en situación de calle o con discapacidad. Actualmente, permanece detenido en el penal de Gorriti e imputado por homicidio agravado.
El sujeto cuenta con antecedentes penales. Ya había estado preso en tres oportunidades: la primera vez cuando tenía apenas 17 años, después en 2017 por robo agravado y en 2018 por amenazas con arma en ocasión de robo. Su última condena fue de 3 años y 4 meses de cárcel, pero recuperó la libertad condicional en 2020.
La Fiscalía sostiene que Jurado podría estar vinculado a al menos cinco desapariciones recientes. Una de las víctimas es Jorge Omar Anachuri, de 68 años, cuyo rastro se perdió el 25 de julio. Según las pruebas recolectadas, fue visto por última vez subiendo a un taxi junto al imputado. La declaración del chofer y los registros del GPS confirmaron que el destino final fue la casa de Jurado.
A partir de ese caso, surgieron coincidencias con otras desapariciones en la zona. Todas las víctimas compartían un perfil similar: hombres mayores, en situación de vulnerabilidad y con contacto reciente con el acusado. En los operativos realizados en su vivienda, se encontraron restos humanos, fragmentos de piel, ropa parcialmente quemada y elementos que podrían haber sido utilizados para ocultar los crímenes.