I. R. Torres tenía 22 años y era estudiante de la carrera de Turismo. Murió en medio de una supuesta persecución mientras circulaba en su moto en La Quiaca, en donde fue interceptado por cuatro efectivos de Gendarmería. Habría recibido múltiples disparos

Jujuy al día ® – “No era ningún Pablo Escobar”, desliza una fuente. Se refiere a I. R. Torres, un joven de 22 años que murió el pasado jueves luego de habría recibido dos disparos durante un operativo de Gendarmería. La persecución, que se extendió por varios kilómetros en La Quiaca, comenzó cuando los agentes notaron que llevaba un bulto en su moto.

¿El cargamento? Hojas de coca y algunas bolsitas de turrones, que llevaba para su pareja. El hecho ocurrió la mañana del 6 de febrero y generó repudio en la región, especialmente entre las organizaciones de comunidades originarias.

Fuentes cercanas a la investigación confirmaron que el joven llegó sin vida al Hospital Dr. Jorge Uro de La Quiaca debido a heridas de arma de fuego. Los cuatro efectivos de Gendarmería -que estaban realizando un procedimiento en la zona fronteriza con Bolivia- fueron demorados e imputados por homicidio agravado, considerando su condición de miembros de una fuerza de seguridad. La investigación está a cargo del Ministerio Público de la Acusación de la provincia.

Según la principal hipótesis, se trató de una persecución de aproximadamente 2,5 kilómetros. Aún no se determinó el lugar exacto donde comenzó, pero se sabe que el joven circulaba en una moto, llevando una mochila y un “bulto”.

Los oficiales del Escuadrón 21 de La Quiaca le dispararon en una zona rural: “Atravesó una zona de viviendas y después llegó a una zona rural en donde le dispararon. Desde la última vivienda de La Quiaca, unos mil metros hacia adentro”.

Según los resultados de la autopsia, el joven recibió dos disparos: uno en la pierna izquierda y otro en la espalda.

Las autoridades ordenaron el secuestro de las armas de los cuatro efectivos, junto con cargadores y municiones, y se realizaron pruebas para detectar restos de pólvora en los uniformados.

Las fuentes adelantaron que el fallecido no transportaba drogas, sino bolsas con turrones y hojas de coca: “Aparentemente le llevaba a la novia”.

En ese sentido, cabe destacar que se considera contrabando el ingreso de cualquier tipo de mercadería al país eludiendo controles migratorios y aduaneros, desde cocaína hasta zapatillas y, también, hojas de coca. Sin embargo, no está comprobado que haya ingresado por un paso fronterizo no habilitado desde Bolivia.

Tampoco consta que los efectivos lo hayan visto cruzar de esta manera. Incluso, podría haber ocurrido que lo divisaran en calles de La Quiaca cercanas al límite con Bolivia, lo que no implica necesariamente que viniera desde el país vecino.

“La población (a la que pertenece el joven) es parte de una comunidad aborigen. Es una zona muy dura, muy castigaba. Por lo que se sabe, estudiaba turismo e iba entregando pueblo por pueblo. Con eso, aparentemente, bancaba sus estudios”, aseguraron las fuentes.

De acuerdo con lo informado por medios locales, Torres vivía en el paraje Campo Grande y pertenecía a la comunidad del pueblo kolla de San Juan de Quillacas, en el departamento Susques. 

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