Las ventas en supermercados subieron apenas 0,3% en febrero, mientras que en los autoservicios mayoristas cayeron 0,7% y en los centros de compras bajaron 1,8%.

El consumo volvió a mostrar señales de fragilidad en febrero. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, las ventas en supermercados registraron una leve mejora mensual de 0,3%, pero en los autoservicios mayoristas hubo una baja de 0,7% y en los centros de compras la caída fue de 1,8%.

El resultado expuso un comportamiento dispar entre los distintos canales de venta, aunque con una constante: el nivel de consumo todavía no logra recuperar fuerza. En el acumulado del primer bimestre del año, los supermercados reflejaron una baja de 2,1%, los mayoristas se mantuvieron casi estables con una variación de 0,1% y los centros de compras acumularon una caída de 1,1%.

Supermercados: leve repunte, pero por debajo de la inflación

En febrero, las ventas corrientes en supermercados superaron los $2,2 billones y mostraron una suba interanual de 23,5%. Sin embargo, ese incremento quedó otra vez por debajo de la inflación, por lo que en términos reales el desempeño siguió siendo débil.

En cuanto a los medios de pago, las compras con tarjeta de crédito representaron el 43,6% del total y alcanzaron los $966.076.099, con una suba interanual de 22,2%. Las operaciones con tarjeta de débito explicaron el 25% de las ventas y crecieron 10,5%, mientras que las realizadas en efectivo representaron el 16,8% del total y subieron 26,9%. Por su parte, otros medios de pago avanzaron 54,9%.

Mayoristas y shoppings, los más golpeados

En los autoservicios mayoristas, las ventas corrientes llegaron a $329.001 millones, con una suba interanual de 23,6%, también por debajo de la dinámica de precios. En este segmento, uno de los datos que más llamó la atención fue el cambio en la forma de pago.

Las compras en efectivo crecieron 57% interanual y representaron el 26,4% de las ventas totales. En cambio, las operaciones con tarjeta de débito bajaron 13,6%, lo que podría reflejar mayores tensiones en el poder adquisitivo y en la liquidez de los hogares.

Los centros de compras tampoco mostraron un buen desempeño. Aunque las ventas corrientes avanzaron 17,9% interanual, el dato volvió a quedar por debajo de la inflación, lo que marca una caída real. Además, el rubro más afectado fue el de electrónicos y electrodomésticos, con bajas cercanas al 20% interanual, lo que refuerza la retracción en bienes durables.

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