Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la natalidad cayó un 40% entre 2014 y 2023.
En los últimos diez años, Argentina pasó de registrar 777.012 nacimientos en 2014 a apenas 460.902 en 2023, lo que representa una caída del 40%. Así lo indica el informe «Estado de la Población Mundial 2025» del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que advierte sobre una crisis de fecundidad global impulsada por factores que dificultan a las personas formar las familias que desean.
El documento destaca que no se trata de un desinterés por la maternidad o la paternidad, sino de una serie de barreras económicas y sociales: la falta de estabilidad laboral, el alto costo de vida, las dificultades para acceder a la vivienda, las desigualdades en las tareas de cuidado, problemas de salud y la falta de políticas públicas efectivas.
«Un gran número de personas no pueden formar las familias que quieren», explicó Natalia Kanem, directora ejecutiva de UNFPA. «Esa es la verdadera crisis de fecundidad, y la respuesta radica en satisfacer las demandas expresadas por la población».
En el caso argentino, uno de los factores positivos que explican parte de la baja es la reducción del 60% de la fecundidad adolescente en la última década. Según Mariana Isasi, jefa de Oficina de UNFPA Argentina, esto permite que muchas adolescentes terminen sus estudios y puedan proyectar su maternidad de forma elegida más adelante.
Sin embargo, también hay una tendencia creciente de personas jóvenes que desean tener hijos y no pueden hacerlo. Encuestas recientes muestran que el 50% de las mujeres de entre 18 y 24 años no incluye la maternidad en sus planes, por razones que van desde la falta de recursos económicos hasta el foco en la vida profesional o el deseo de priorizar proyectos personales.
Además, las dificultades para compatibilizar trabajo y maternidad siguen siendo un factor clave: 4 de cada 10 empresas no ofrecen flexibilidad horaria durante el embarazo y 8 de cada 10 mujeres afirman que es difícil sostener la lactancia mientras trabajan.
El informe advierte que las respuestas simplistas como los incentivos económicos por nacimiento o campañas que apelan a la presión social son ineficaces y pueden vulnerar derechos. En cambio, propone políticas integrales que incluyan licencias familiares, acceso a vivienda, servicios de cuidado, salud sexual y reproductiva garantizada, y un reparto equitativo de las tareas de crianza.
«Cuando respetamos las elecciones de las personas, tanto los individuos como las sociedades se benefician», concluyó Isasi.
Descargá el informe completo acá: unfpa.org/es/swp2025